ANEXO 10 DE LAS REGLAS

ORACIÓN PREPARATORIA

Señor Jesús, con tu Resurrección triunfaste sobre la muerte y vives para siempre comunicándonos la vida, la alegría, la esperanza firme. Tú que fortaleciste la fe de los apóstoles, de las mujeres y de tus discípulos enseñándolos a amar con obras, fortalece también nuestro espíritu vacilante, para que nos entreguemos de lleno a Ti Queremos compartir contigo y con tu Madre Santísima, la alegría de tu Resurrección Gloriosa. Tú que nos has abierto el camino hacia el Padre, haz que, iluminados por el Espíritu Santo, gocemos un día de la gloria eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

PRIMERA ESTACIÓN.

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

¡CRISTO VIVE! ¡HA RESUCITADO!

Del Evangelio según San Mateo (28, 1-7):

En la ciudad Santa, Jerusalén, la noche va dejando paso al Primer Día de la semana. En un amanecer glorioso, de alegría desbordante, porque Cristo ha vencido definitivamente a la muerte. ¡Cristo vive! ¡Aleluya!

Oración:

Señor Jesús, hemos querido seguirte en los momentos difíciles de tu Pasión y Muerte, sin avergonzarnos de tu cruz redentora. Ahora queremos vivir contigo la verdadera alegría, la alegría que brota de un corazón enamorado y entregado, la alegría de la Resurrección. Pero enséñanos a no huir de la cruz, porque antes del triunfo suele estar la tribulación. Y solo tomando tu cruz podremos llenarnos de ese gozo que nunca acaba.

GLORIA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

SEGUNDA ESTACIÓN.

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

EL ENCUENTRO CON MARIA MAGDALENA.

Del evangelio según San Juan (20, 10-18):

María Magdalena, va al frente de las mujeres que se dirigen al sepulcro para terminar de embalsamar el cuerpo de Jesús. Llora su ausencia porque ama, pero Jesús no se deja ganar en generosidad y sale a su encuentro.

Oración:

Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, la tradición cristiana nos dice que la primera visita de tu Hijo resucitado fue a ti, no para fortalecer tu fe, que en ningún momento había decaído, sino para compartir contigo la alegría del triunfo. Nosotros te queremos pedir que, como María Magdalena, seamos testigos y mensajeros de la Resurrección de Jesucristo, viviendo contigo el gozo de no separarnos nunca del Señor.

GLORIA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

TERCERA ESTACIÓN.

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

JESÚS SE APARECE A LAS MUJERES.

Del Evangelio según San Mateo (28,8-10):

Las mujeres se ven desbordadas por los hechos: el sepulcro está vacío y un ángel les anuncia que Cristo vive. Y les hace un encargo: anunciadlo a los Apóstoles. Pero la mayor alegría es ver a Jesús, que sale a su encuentro.

Oración:

Señor Jesús, danos la valentía de aquellas mujeres, su fortaleza interior para hacer frente a cualquier obstáculo. Que, a pesar de las dificultades, interiores o exteriores sepamos confiar y no nos dejemos vencer por la tristeza o el desaliento, que nuestro único móvil sea el amor, el ponernos a tu servicio porque, como aquellas mujeres, y las buenas mujeres de todos los tiempos, queremos estar, desde el silencio, al servicio de los demás.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

CUARTA ESTACIÓN.

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

LOS SOLDADOS CUSTODIAN EL SEPULCRO DE CRISTO.

Del Evangelio según San Mateo (28,11-15):

Para ratificar la resurrección de Cristo, Dios permitió que hubiera unos testigos especiales: los soldados puestos por los príncipes de los sacerdotes, precisamente para evitar que hubiera un engaño.

Oración:

Señor Jesús, danos la limpieza de corazón y la claridad de mente para reconocer la verdad. Que nunca negociemos con ella para ocultar nuestra flaqueza, nuestra falta de entrega, que nunca sirvamos a la mentira, para sacar adelante nuestros intereses. Que te reconozcamos, Señor, como la Verdad de nuestra vida.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

QUINTA ESTACIÓN.

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

PEDRO Y JUAN CONTEMPLAN EL SEPULCRO VACIO.

Del Evangelio según San Juan (20,3-10):

Los apóstoles han recibido con desconfianza la noticia que les han dado las mujeres. Están confusos, pero el amor puede más. Por eso Pedro y Juan se acercan al sepulcro con la rapidez de su esperanza.

Oración:

Señor Jesús, también nosotros como Pedro y Juan, necesitamos encaminarnos hacia Ti, sin dejarlo para después. Por eso te pedimos ese impulso interior para responder con prontitud a lo que puedas querer de nosotros. Que sepamos escuchar a los que nos hablan en Tu Nombre para que corramos con esperanza a buscarte.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

SEXTA ESTACIÓN

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

JESÚS EN EL CENÁCULO MUESTRA SUS LLAGAS A LOS APOSTOLES.

Del Evangelio según San Lucas (24, 36-43):

Los discípulos están en el Cenáculo, el lugar donde fue la Ultima Cena. Temerosos y desesperados, comentan los sucesos ocurridos. Es entonces cuando Jesús se presenta en medio de ellos, y el miedo da paso a la paz.

Oración:

Señor Jesús, danos la fe y la confianza para descubrirte en todo momento, incluso cuando no te esperamos. Que seas para nosotros, no una figura lejana que existió en la historia, sino que, vivo y presente entre nosotros, ilumines nuestro camino en esta vida y, después, transformes nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el Tuyo.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

SÉPTIMA ESTACIÓN

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

EN EL CAMINO DE EMAÚS.

Del Evangelio según San Lucas (24, 13-32):

Dos discípulos de Jesús iban caminando aquel mismo día a una aldea llamada Emaús. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acerco y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlos. Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explico lo que se refería a Él en todas las escrituras. Ya cerca de la aldea donde iban, Él les hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron diciendo: “Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída” Y entro para quedarse con ellos.

Sentado a la mesa con ellos, tomo el pan, pronuncio la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se le abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero El desapareció. Ellos comentaron: “No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las escrituras?”.

Oración:

Señor Jesús, ¡cuántas veces estamos de vuelta de todo y de todos! ¡Tantas veces estamos desengañados y tristes! Ayúdanos a descubrirte en el camino de la vida, en la lectura de tu Palabra y en la celebración de la Eucaristía, donde te ofreces a nosotros como alimento cotidiano. Que siempre nos lleve a Ti, Señor, un deseo ardiente de encontrarte también en los hermanos.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

OCTAVA ESTACIÓN

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

JESÚS DA A LOS APÓSTOLES EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS.

 

Del Evangelio de San Juan (20, 19-23):

Jesús se presenta ante sus discípulos. Y el temor de un primer momento da paso a la alegría. Va a ser entonces cuando el Señor les dará el poder de perdonar los pecados, de ofrecer a los hombres la misericordia de Dios.

Oración:

Señor Jesús, que sepamos descubrir en los sacerdotes otros cristos, porque has hecho de ellos los dispensadores de los misterios de Dios. Y, cuando nos alejemos de Ti por el pecado, ayúdanos a sentir la alegría profunda de tu misericordia en el sacramento de la Penitencia. Porque la Penitencia limpia el alma, devolviéndonos tu amistad, nos reconcilia con la iglesia y nos ofrece la paz y la serenidad de conciencia para reemprender con fuerza el combate cristiano.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

NOVENA ESTACIÓN.

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

JESÚS FORTALECE LA FE DE TOMÁS.

Del Evangelio según San Juan (20, 26-29):

Tomás no estaba con los demás apóstoles en el primer encuentro con Jesús resucitado. Ellos le han contado su experiencia gozosa, pero no se ha dejado convencer. Por eso el Señor, ahora se dirige a él para confirmar su fe.

Oración:

Señor Jesús, auméntanos la fe, la esperanza y el amor. Danos una fe fuerte y firme, llena de confianza. Te pedimos la humildad de creer sin ver, de esperar contra toda esperanza y de amar sin medida, con un corazón grande. Como dijiste al apóstol Tomás, Queremos, aun sin ver, rendir nuestro juicio y abrazarnos con firmeza tu palabra y al magisterio de la Iglesia que has instituido, para que tu pueblo, permanezca en la verdad que libera.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

DÉCIMA ESTACIÓN.

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

JESÚS RESUCITADO EN EL LAGO DE GALILEA.

Del Evangelio según San Juan (21, 1-6):

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberiades. Y se apareció de esta manera: Estaban junto Simón Pedro, Tomas apodado el Mellizo, Natanael el de Cana de Galilea, los Cebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro le dice: “me voy a pescar”. Ellos contestan: “Vamos también nosotros contigo”. Salieron y embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presento en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: “Muchachos, ¿tenéis pescado?”. Ellos contestaron: “No”. Él les dice: “Echad la red a la derecha de la barca y encontrareis”. La echaron, y no tenían fuerza para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: “Es el Señor”.

Oración:

Señor Jesús, haz que nos sintamos orgullosos de estar subidos en la barca de Pedro, en la Iglesia. Que aprendamos a amarla y respetarla como madre. Enséñanos, Señor, a apoyarnos no solo en nosotros mismos y en nuestra actividad, sino sobre todo en Ti Que nunca te perdamos de vista, y sigamos siempre tus indicaciones, aunque nos parezcan difíciles o absurdas, porque solo así recogeremos frutos abundantes que serán tuyos, no nuestros.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

UNDÉCIMA ESTACIÓN.

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

JESÚS CONFIRMA A PEDRO EN EL AMOR.

Del Evangelio según San Juan (21, 15-19):

Jesús ha cogido aparte a Pedro porque quiere preguntarle por su amor. Quiere ponerlo al frente de la naciente Iglesia. Pedro, pescador de Galilea, va a convertirse en el Pastor de los que siguen al Señor.

Oración:

Señor Jesús, que sepamos reaccionar ante nuestros pecados, que son traiciones a tu amistad, y volvamos a Ti respondiendo al amor con amor. Ayúdanos a estar muy unidos al sucesor de Pedro, al Santo Padre el Papa, con el apoyo eficaz que da la obediencia, porque es garantía de la unidad de la Iglesia y de la fidelidad al Evangelio.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

DUODÉCIMA ESTACIÓN.

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

LA DESPEDIDA: JESÚS ENCARGA SU MISIÓN A LOS APÓSTOLES.

Del Evangelio según San Mateo (28, 16-20):

Antes de dejar a sus discípulos, el Señor les hace el encargo apostólico: la tarea de extender el Reino de Dios por todo el mundo, de hacer llegar a todos los rincones la Buena Noticia.

Oración:

Señor Jesús, que llenaste de esperanza a los apóstoles con el dulce mandato de predicar la Buena Nueva, dilata nuestro corazón para que crezca en nosotros el deseo de llevar al mundo, a cada hombre, a todo hombre, la alegría de tu Resurrección, para que así el mundo crea, y creyendo sea transformado as tu imagen.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

DÉCIMO TERCERA ESTACIÓN.

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

JESÚS ASCIENDE AL CIELO.

De los Hechos de los Apóstoles (1, 9-11):

Cumplida su misión entre los hombres, Jesús asciende al cielo. Ha salido del Padre, ahora vuelve al Padre y está sentado a la derecha. Cristo glorioso esta en el cielo, y desde allí habrá de venir como Juez de vivos y muertos.

Oración:

Señor Jesús, tu ascensión al cielo nos anuncia la gloria futura que has destinado para los que te aman. Haz, Señor, que la esperanza del cielo nos ayude a trabajar sin descanso aquí en la tierra. Que no permanezcamos nunca de brazos cruzados, sino que hagamos de nuestra vida una siembra continua de paz y alegría.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

DÉCIMO CUARTA ESTACIÓN.

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO CRISTO!

¡ALELUYA!

LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO EN PENTECOSTÉS.

De los Hechos de los Apóstoles (2, 1-4):

La promesa firme que Jesús ha hecho a sus discípulos es la de enviarles un Consolador. Cincuenta días después de la Resurrección, el Espíritu Santo se derrama sobre la Iglesia naciente para fortalecerla, confirmarla, santificarla.

Oración:

Dios Espíritu Santo, Dulce Huésped del alma, Consolador y Santificador nuestro, inflama nuestro corazón, llena de luz nuestra mente para que te tratemos cada vez más y te conozcamos mejor. Derrama sobre nosotros el fuego de tu amor para que, transformados por tu fuerza, te pongamos en la entraña de nuestro ser y de nuestro actuar, y todo lo hagamos bajo tu impulso.

GLORIA AL PADRE AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.

ORACIÓN FINAL.

Señor y Dios nuestro, fuente de alegría y de esperanza, hemos vivido con tu Hijo los acontecimientos de su Resurrección y Ascensión hasta la venida del Espíritu Santo; haz que la contemplación de estos misterios nos llene de tu gracia y nos capacite para dar testimonio de Jesucristo en medio del mundo.

Te pedimos por tu Santa Iglesia: que sea fiel reflejo de las huellas de Cristo en la historia y que, llena del Espíritu Santo, manifieste al mundo los tesoros de tu amor, santifique a tus fieles con los Sacramentos y haga participes a todos los hombres de la resurrección eterna.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA POR

EL SUMO PONTIFICE Y SUS INTENCIONES.

Virgen María, que amas con amor solícito a todos tus hijos,

cuida con particular amor de Madre

al Vicario de Cristo en la tierra,

a nuestro Santo Padre el Papa,

para que, en sus desvelos por la Iglesia y el hombre,

sienta siempre el apoyo y la oración de los hijos de la Iglesia.

Regala le con la alegría cotidiana que brota del amor,

protégelo contra las insidias de quienes no aman a Dios,

contra las incomprensiones de quienes no le aman lo suficiente.

Ofrécele tu ternura de Madre

para que no se siente solo

en la tarea de regir la Iglesia.

Muéstrate como Madre amorosísima

para él que es el “Dulce Cristo en la tierra”.

Y ofrécele siempre tu consuelo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

ESTE VIA-LUCIS FUE CELEBRADO POR PRIMERA VEZ POR LOS HERMANOS DE ESTA HERMANDAD, EN EL MES DE ABRIL DEL AÑO 2.007 DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, EN LA FUNCIÓN PRINCIPAL DEL PRIMER TRIDUO REALIZADO EN HONOR A CRISTO RESUCITADO. MAIRENA DEL ALCOR ABRIL DEL 2.007.

¡ALABADO SEA JESUS SACRAMENTADO!

¡SEA POR SIEMPRE BENDITO Y ALABADO!